¿Cómo sé qué levadura es mejor para mis recetas?

¡Menudo dilema! Cuando vas al mercado descubres que hay varios tipos de levadura, cada cual con sus características, aplicaciones y diferentes texturas, pero necesitas saber cuál elegir, cuál es la mejor para que tu receta salga perfecta.

No te preocupes, vamos a explicarlo brevemente y darte ideas muy prácticas para que hagas un uso correcto de cada una de ellas.

Por un lado nos encontramos la levadura cuyo efecto directo es el de la fermentación, nada que ver con el llamado polvo de hornear, que produce resultados gaseosos y del cual también hablaremos. Pero lo primero es lo primero, veamos las levaduras que sí fermentan.

Para qué sirve la levadura fresca.

Comenzaremos con la levadura fresca, en concreto te hablaremos de nuestra especialidad Levadura Levanova, una levadura que pertenece a una familia común entre las levaduras, cuyo uso es muy, pero que muy frecuente en todo el planeta, en concreto en el ramo de la panadería.

Esto es debido al sabor genuino a buen pan que proporciona la levadura fresca. Su cualidad más famosa es la capacidad para fermentar. Si lo que tienes en mente es hacer un pan casero, no lo dudes, ésta es tu levadura.

La fermentación no solo eleva la masa, sino que interviene en la creación de la forma externa e interna, de su estructura, aportando también aromas y sabores. Este proceso se inicia en el mismo momento en el que se mezclan todos los ingredientes y es clave no sólo en la realización de pan sino también a la hora de hacer croissants, empanadas, pizzas y una innumerable lista de posibilidades.

Encontrarás esta levadura envasada en forma de cuadraditos bien prensados, que podrás deshacer muy fácilmente con tus propios dedos. Tras desmenuzarla te sorprenderá con qué rapidez la puedes unir a tu masa, mezclándola con gran facilidad.

Si la receta que estemos llevando a cabo nos pide disolver la levadura fresca en agua, es importante tener en cuenta su temperatura, que no sea agua ni fría ni caliente, sino tibia.

Depende de los productos con los que combines la levadura se modifican los tiempos de crecimiento de la masa y la dosis a utilizar.

En los tiempos de espera antes del horneado, es recomendable siempre cubrir la masa con un paño de cocina humedecido, esto facilitará que la superficie de la masa se estire al no secarse.

Respecto a su conservación, la temperatura habitual de refrigeración de nuestras neveras cotidianas es suficiente para mantenerla fresca.

El día que te decides a hacer un rico pan casero y utilizas la Levadura Fresca Levanova, descubres lo fácil que es, lo bien que mezcla y lo más importante de todo… ¡qué bien sabe a pan de toda la vida!

La levadura seca de panadería.

La reconocemos por su forma de palitos permeables. Su aridez proviene de un proceso ideado para quitar la presencia de agua. Gracias a su forma deshidratada se logra que, una vez llega el momento de su uso, la levadura absorba estupendamente el agua que utilizamos a la hora de hacer pan.

La levadura seca se conserva muy bien, durante años. Debido a su potente efecto en la fermentación hace que no tengamos que usar grandes cantidades cuando elaboremos nuestro pan. Por esta razón es importante ser cuidadosos y no sobredosificar para no estropear nuestra receta.

Y entonces, ¿el polvo de hornear?

No queremos pensar en cuántos desastres en la cocina ha ocasionado no haber tenido una idea clara de cuál es la función del polvo de hornear. No lo olvides: este compuesto químico no fermenta tu masa. ¿Entonces por qué se usa? Porque su composición a base de minerales y bicarbonato produce un efecto gaseoso que provoca un aumento de la masa cuando está sometido a altas temperaturas. Es decir, sólo aporta volumen cuando está en el horno. Está indicado especialmente para recetas de pastelería ¡No sirve para hacer pan!

Perfecto, ahora sí que ya no hay dudas. ¡Cuéntanos tu experiencia! ¿Qué usos le das a los distintos tipos de levadura? ¿Cuál es tu preferida?