Los falsos mitos del pan

El pan se considera uno de los grandes protagonistas de la dieta mediterránea principalmente por su gran valor nutricional. Renunciar a él es caer en el error de prescindir de uno de los alimentos que más hidratos de carbono nos proporcionan y, por lo tanto, más nutrientes. Al tratarse de una de nuestras principales fuentes de energía, minerales y fibras, esenciales para nuestro organismo, nos ayuda a mantener el equilibrio en  nuestra dieta. Sin embargo, aún tiene algunos detractores que lo siguen considerando como un enemigo para su figura y lo eliminan de sus comidas. Por ello, desde Levanova recogemos los falsos mitos que giran en torno a este alimento base para ayudarte a desmontarlos:

  • “El pan engorda”, es una de las frases más repetidas por la mayoría y con la que más equivocados estamos. Se trata de un concepto erróneo porque el pan es uno de los alimentos que constituyen la base de la pirámide alimentaria. Contiene proteínas de origen vegetal, minerales y muy pocas proporciones de grasa, lo que significa que su contenido calórico es mínimo. Por tanto, renunciar al pan en nuestra alimentación es privar a nuestro cuerpo de una dosis de energía necesaria.
  • “La miga engorda más que la corteza”, es otra de las afirmaciones que más acostumbrados estamos a escuchar y que nuevamente nos lleva a caer en una falsa concepción sobre el consumo del pan. ¿Quién no la ha apartado alguna vez por pensar que tiene más calorías que la corteza? Esto es falso ya que tanto corteza como miga están elaboradas con los mismos ingredientes.
  • “El pan normal tiene más calorías que el integral”, aunque a veces hayamos escuchado esta frase, debemos asentar los conceptos para darnos cuenta de que no tiene sentido continuar con esta idea. El pan integral tiene más contenido en fibra, lo que está relacionado con una digestión más rápida y una mayor sensación de saciedad. Pero, la ingesta de pan integral como alternativa al pan blanco no implica que estemos ingiriendo un menor número de calorías.
  • “El pan provoca colesterol”, de nuevo, una de las mayores equivocaciones que cometemos es asociar el pan con el exceso de calorías y grasas perjudiciales que aumentan el colesterol. Nos olvidamos que, las pocas grasas que contiene el pan son de origen vegetal.

Por estas creencias erróneas se ha podido incluso llegar a reducir el consumo de pan en nuestros días. Es un hecho que la presencia de este producto en los hogares españoles ha disminuido en los últimos años de manera significativa. Mientras que en el año 2004 se encontraba en 56,40 kg por persona y año, en el 2008 ya se había visto reducido a 48,00 kg. Sin ir más lejos, solo en el año 2017 descendió un 2,5% respecto al año anterior, pasando de 34,67kg en 2016 a 32,54 kg, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca, y Alimentación.

Esto supone que, al día, cada español consume sólo unos 90 gramos, una cifra casi ridícula si la comparamos con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud que sitúa el consumo recomendado en 250 g de pan al día, es decir, unos 40-50 gramos por comida.

Por ello, es fundamental tomar conciencia y comprender el error que cometemos al prescindir de este alimento en nuestra dieta diaria, pues es esencial si queremos llevar a cabo una alimentación equilibrada.

Su consumo es beneficioso para nuestra salud y debemos comerlo sin ningún tipo de remordimiento. Hay que dejar a un lado todos los falsos mitos que le rodean para poder valorar este producto tal y como se merece, para poder disfrutar así, tranquilamente, del auténtico olor y sabor de un buen pan.