Pan de pueblo

Nadie puede negar que uno de los mayores placeres cuando visitamos algún pueblito perdido es probar ese pan artesanal, que prácticamente alimenta por sí solo, con un chorrito de aceite. Se nos hace la boca agua solo de pensarlo, ¿verdad?

Pues bien, hacer un auténtico y rico pan de pueblo es muy fácil, vamos a realizar una receta para que nos quede un pan al estilo rústico, con la corteza crujiente y la miga esponjosa. ¡Delicioso!

Ingredientes:

  • ½ kilo de harina de fuerza
  • 10 gramos de sal
  • 300 mililitros de agua tibia
  • 15 gramos de levadura fresca
  • 5 gramos de aceite de oliva

La preparación.

En un bol vertemos el agua, la levadura fresca, la sal, el aceite y la harina y mezclamos con ayuda de una pala de cocina y posteriormente con nuestras manos. Cuando esté hecha la masa, enharinamos nuestra mesa de trabajo, sacamos la masa del bol y a amasar.

No te preocupes si al principio la masa está pegajosa, tú amasa, pacientemente, con intensidad, durante 20 minutos, enharinando de vez en cuando, golpeando la masa contra la mesa alguna que otra ocasión. Verás cómo la masa va quedando compacta, elástica y deja de estar pringosa.

 

Creamos una bola con la masa, limpiamos nuestro bol, y dejamos la masa dentro de éste, reposando, cubierto con un paño de cocina ligeramente húmedo, hasta que la bola triplique su tamaño, durante una o dos horas. Dependiendo de la temperatura ambiente de donde estés, este proceso llevará más o menos tiempo.

Transcurrido el tiempo de reposo, sacamos la bola del bol, y amasamos para sacar el aire que se ha generado en el proceso de fermentado. Como veis, la acción de la levadura fresca es muy potente. Si queréis garantizar resultados, os recomendamos que utilicéis la Levadura fresca Levanova, especialmente creada para estos procesados, para así obtener una textura y volumen perfectos.

¡Muy bien! Una vez amasado dividimos en dos el total de la masa, por lo que vamos a obtener dos panes. Ya podemos darle un corte en forma de cruz a cada una de las piezas en la superficie, y volvemos a dejar que repose durante una hora sobre la bandeja del horno, a la que le hemos puesta una hoja de papel vegetal.

Llega el momento del horneado. Espolvoreamos con harina los dos panes por encima y precalentamos el horno a 210ºC con una bandeja adicional ya introducida en el horno.

Al meter el pan en el horno para cocer, introducimos también dos o tres cubitos de hielo (o en su defecto agua fría) en la bandeja adicional. Al contacto con la superficie caliente desprenderán vapor de forma rápida durante los primeros minutos, lo cual favorece la cocción y mejora el resultado final.

El horneado lo vamos a hacer en dos tiempos. El primer tiempo a 210º durante 20 minutos y el segundo tiempo a 180º durante 10 minutos. El primer tiempo con más temperatura y minutos sirve para que el pan se haga, y el segundo tiempo, para darle el toque maestro, y la corteza quede crujiente mientras la masa se mantiene esponjosa.

¡Pues ya tenemos nuestro pan hecho! Lo sacamos del horno, dejamos que enfríe sobre una bandeja de rejilla y ¡listo para hincarle el diente!