
Pan de molde tipo brioche, perfecto para el verano: una receta junto a @queridavalentina
julio 16, 2025
Pan marinero con trigo sarraceno: tradición y sabor en tu mesa
septiembre 17, 2025
Hay recetas que son mucho más que una lista de ingredientes: son parte de nuestra memoria, de la cocina que huele a infancia, a tardes sin prisa y a cariño en forma de masa.
La torta de manteca manchega es exactamente eso: un pedazo de tradición que, al salir del horno, te envuelve con su aroma a anís y su textura tierna y dulce.
Este tipo de torta tiene su origen en la repostería popular de Castilla-La Mancha, donde se preparaba en las casas como dulce sencillo para compartir en fiestas, reuniones familiares o simplemente como capricho casero de fin de semana. Aunque cada pueblo (y cada casa) tiene su versión, todas coinciden en lo mismo: son recetas que no fallan y que reconfortan desde el primer bocado.
Ingredientes para hacer torta de manteca:
- 500 g de harina de trigo de fuerza
- 40 g de levadura fresca Levanova
- 1 sobre de masa madre Levanova
- 200 g de agua
- 8 g de sal
- 125 g de azúcar
- 150 g de manteca de cerdo
- 10 g de licor de anís
- Ralladura de ½ limón
Paso a paso para la receta de torta de manteca:
- Mezcla todos los ingredientes excepto la manteca. Amasa bien y deja reposar 10 minutos.
- Incorpora la manteca ablandada y continúa amasando. Haz un par de pausas con reposos de 10 minutos entre amasados hasta obtener una masa lisa y elástica.
- Deja fermentar en un bol tapado hasta que doble su volumen.
- Divide la masa en 4 porciones, bolea suavemente y deja reposar 5 minutos.
- Aplástalas con los dedos para dar forma a las tortas, colócalas sobre una bandeja con papel de horno y deja fermentar nuevamente hasta que doblen su volumen.
- Precalienta el horno a 220 °C. Justo antes de hornear, espolvorea por encima azúcar en grano.
- Hornea a 180 °C hasta que estén doradas y bien cocidas. Retira y enfría sobre una rejilla.
Una torta de manteca que sabe a infancia… o que está lista para convertirse en tu nuevo clásico
Suave, esponjosa, con el dulzor justo y ese toque aromático a anís y limón tan típico de la repostería manchega.
Perfecta para acompañar un café, para desayunar con calma o para regalar a quienes más quieres. ¿La conocías? ¿Tienes alguna versión familiar de esta receta?
Cuéntanos en comentarios o en redes, ¡nos encanta leeros!




